miércoles, 4 de abril de 2018
Artes adivinatorias
Artes adivinatorias
Augurios
Piromancia en la Antigua Grecia
Ornitomancia
Tanto Platón como Cicerón concebían dos formas de adivinación: una inductiva considerada arte y otra natural, deductiva e intuitiva. Con la inspiración, se consideraba que el adivino era poseído por un genio o demonio, que le sumía en un trance o manía, palabra de la cual deriva mantike: mancias o artes adivinatorias.
Los antepasados veían los elementos de la naturaleza como algo sagrado, y los utilizaban para fines adivinatorios:
Adivinación mediante el aire: austromancia, ceraunomancia, caomancia, meteoromancia
Adivinación mediante el agua: hidromancia. La cafetomancia o adivinación en la taza de café, tasomancia
Adivinación a través del fuego: calcinomancia, capnomancia, ceraunioscopia, ceromancia, molibdomancia, sideromancia, teframancia y la piromancia que agrupa la capnomancia y la piroscopia
Adivinación a través de la tierra: geomancia, leconomancia, adivinación a través de las piedras preciosas: cristalomancia
Adivinación por alguna parte del cuerpo: amniomancia, antropomancia, metoposcopia, onicomancia, quiromancia
Adivinación a través de los animales: alectomancia, cefalomancia, ictiomancia, osteomancia, ornitomancia, hipomancia
Adivinación a través del éter: astrología
Otras técnicas de adivinación: cartomancia, ovomancia, acromancia, alfitomancia, aluromancia, bibliomancia, critomancia, giromancia, lampadomancia, ololignomancia, rapsodomancia, xilomancia, grafomancia, botanomancia, cleromancia, pesomancia, rabdomancia, catoptromancia.
Además, eran muy populares
La oniromancia o interpretación de los sueños
Los augurios o adivinación con base en el vuelo de las aves
Los presagios como origen de la observación deductiva de los antepasados
Véase también
Anexo:Mancias
Sortilegio
Presagio
Augur
Historia adivinaciones
Historia
Arúspice
Las adivinaciones se hacían antiguamente de mil maneras diferentes: invocando a los muertos, examinando las entrañas de los animales y hasta de los hombres que se mataban a dicho fin, el canto de las aves, las líneas de las manos, las oscilaciones de una lámpara, la dirección que tomaba el humo de los sacrificios, la interpretación de los sueños, etc.
Los medios que se han empleado para averiguar los sucesos futuros son innumerables. Los astros, ciertas bebidas y hierbas, palabras extrañas proferidas con cierto entusiasmo o por los que ahora llamamos ventrílocuos, han sido medios de que se han valido comúnmente los impostores. La Escritura habla de nueve especies de adivinación. Los judíos habían tomado todas estas supersticiones de los egipcios, de los que se comunicaron a los griegos, y estos las trasmitieron a los romanos.
Entre los paganos la adivinación era parte de su religión. Cicerón dice que el arte de la adivinación tuvo origen entre los pueblos melancólicos de Etruria, por lo que llama a esta provincia de Italia en su libro de Divinatione madre de la superstición. En el mismo, examinando si verdaderamente puede haber adivinación, dice que eran tres las opiniones de los filósofos acerca de esto:
unos creían que admitiendo la existencia de los dioses, precisamente debía admitirse una adivinación
otros sostenían que podían existir los dioses sin ninguna adivinación
otros finalmente decían que aunque no existiesen los dioses, podría haber la adivinación
Entre los romanos, al paso que generalmente se reían de esta ciencia quimérica los hombres ilustrados, no por esto dejaba de haber entre los mismos algunos que creían en todas sus supersticiones. No así Catón, que consultado con misterio qué opinaba acerca de haberle los ratones roído y medio comido su calzado, contestó que no veía en esto nada de particular, y sí una cosa muy natural; que lo que le habría sobresaltado hubiera sido si el calzado se hubiere comido a los ratones.
En América había también adivinos, como que Moctezuma hizo sala los de México para conjurar a los españoles cuando Hernán Cortés se dirigía a esta ciudad y el Senado de Tlascala castigó a los suyos por su impotencia.1
Adivinación
Adivinación
Vidente en una calle de Taiwán.
La videncia o adivinación es la habilidad de quienes afirman poder predecir hechos venideros por sí mismos o mediante el uso de sortilegios. Históricamente esta presunta habilidad ha sido compensada por algún tipo de retribución económica aunque hay quienes dicen practicarla sin ánimo de lucro. Videncia o clarividencia, también llamada adivinación es la cualidad que poseerían.
La capacidad atribuida de adivinar el futuro es una creencia que se pierde en la noche de los tiempos indudablemente asociada a la ansiedad que siente el ser humano por su futuro y por lo impredecible. Abierta o clandestinamente, está presente en todas las sociedades y culturas sin excepción alguna, desde el neolítico hasta nuestros días y a pesar del triunfo del empirismo científico como única visión cosmológica dominante.
Las personas a las que se atribuye tal habilidad suelen estar revestidas, según parte de la sociedad, con alguna cualidad especial, bien sea innata («tener don», «venir de familia», etcétera) o adquirida mediante iniciación u ordenación sacerdotal o de cualquier otro tipo,
Hoy por hoy, la videncia se practica abiertamente en la mayoría de sociedades occidentales a través de consultas o mediante medios telefónicos, casi siempre apoyándose en algún sortilegio como la cartomancia, astrología, etc; que parece dotar al vidente de mayor autoridad. Jurídicamente se considera bajo el amparo de la libertad de creencias protegida como derecho fundamental por la mayor parte de legislaciones democráticas
clarividencia
a clarividencia es una hipotética capacidad de percepción extrasensorial que permitiría a algunas personas recibir información de acontecimientos futuros No existe ninguna evidencia científica de que tal capacidad exista, sólo existen testimonios de personas que se adjudican a sí mismas esta capacidad. Los actos de clarividencia declarados contradicen abiertamente a las leyes físicas para una percepción basada en medios físicos conocidos.
Esta percepción se caracterizaría por captar fenómenos que quedan fuera del alcance de los sentidos y de adivinar hechos futuros u ocurridos en otros lugares. La telepatía no se incluye en este tipo de percepciones. A diferencia de esta última, la clarividencia explícitamente implicaría la "visión de imágenes" reales físicas, de la mente (memoria) de otro individuo, de entidades mitológicas o desconocidas por la ciencia actual, y no el hecho de captar conceptos abstractos de otra mente.
Problemas físicos
Existen numerosos argumentos físicos que sugieren que la clarividencia es muy poco plausible:
Medio de transmisión, de acuerdo con el principio de causalidad, para que un evento sea observado se requiere que algún tipo de entidad material sea transmitida desde la fuente al observador. La clarividencia requeriría que algún tipo de partícula material o señal fuese propagada desde el futuro hacia el presente. Ese tipo de partículas tendrían una componente temporal de su vector cuadrimomento negativa, y de acuerdo con el teorema CPT de ser partículas másicas serían de tipo antipartículas que sufrirían aniquilación con partículas del mismo tipo, impidiéndose su propagación al pasado. Naturalmente el argumento no se aplica a partículas sin masa como fotones moviéndose hacia el pasado.
Medio de percepción, aún asumiendo que algún tipo de partícula o entidad material se propagase en el espacio-tiempo hacia el pasado, queda el problema de como detectar dicha partícula y de como reconstruir esas señales de manera coherente. La vista y el olfato han evolucionado para detectar partículas materiales y trasducirlas a señales nerviosas mediante órganos sensoriales complejos. Ninguna estructura cerebral o de otro tipo parece que pudiera detectar partículas o señales que se mueven hacia atrás en el tiempo. Tampoco existe ninguna estructura cerebral que se parezca lo más mínimo a un órgano sensorial complejo capaz de convertir señales de ese tipo en corrientes nerviosas interpretables por el cerebro.
Las primeras investigaciones parapsicológicas, utilizaron las llamadas cartas Zener, en experimentos diseñados para tratar de probar la posibilidad de comunicación telepática.
as cartas Zener conforman un mazo de 25 naipes de 5 tipos distintos. Fueron utilizadas por el parapsicólogo J. B. Rhine y el Dr. Karl Zener con el fin de estudiar casos de aparente percepción extrasensorial (principalmente clarividencia), utilizando el método científico. Los distintos palos son cuadrado (□), círculo (○), estrella (☆), cruz (+) y líneas onduladas (⌇⌇⌇), fueron diseñados como figuras simples, pero distintas, desambiguas, de fácil medición estadística.
Dibujo de los 5 tipos de cartas Zener.
Cuando las cartas Zener fueron inventadas en los años 20, eran mezcladas a mano, pero Rhine prefirió más adelante tener una máquina para realizar esta labor. Inicialmente se utilizaba un papel blanco traslúcido bastante fino, pero después fue cambiado por otro tipo de papel para evitar el fraude.
Método para la telepatía
En general el método más utilizado para probar la telepatía es el siguiente:
Se sitúa a los dos sujetos de experimento sin contacto visual, o mejor aún, en cuartos completamente separados.
El primer sujeto (el transmisor) deberá levantar una a una las cartas del mazo mezclado. Deberá mirar y concentrarse en la figura. Otra persona se encargará de anotar la secuencia de las distintas cartas en una planilla. Otra persona, golpeará la mesa con un lápiz o algo similar.
El otro sujeto de experimento (el receptor), al escuchar el golpe del lápiz deberá anotar la figura que le aparezca en la mente en otra planilla.
Posteriormente se comparan las dos planillas. Estadísticamente se obtendrá (en promedio) 5 aciertos de 25. A veces pueden encontrarse valores superiores por azar, por lo que la repetición del experimento será necesaria a fin de encontrar un valor estadístico fidedigno.
Método para la clarividencia
En este caso se mezcla el mazo, y una sola persona deberá anotar primero la carta que se supone que vendrá, y luego levantarla y comprobarlo. Puede utilizarse la misma planilla que para el método anterior.
martes, 3 de abril de 2018
Historia de la percepción extrasensorial- Experimentos- Imagen de las Cartas Zener
Historia de la percepción extrasensorial-
El término Percepción extrasensorial (por sus siglas en inglés ESP) fue acuñado por Joseph Banks Rhine1 pero la noción de la percepción extrasensorial existe desde la antigüedad. Los antiguos Chamanes u Oráculos basaban su trabajo en el supuesto uso de poderes sobrenaturales para obtener conocimiento como son la Precognición o la Clarividencia. Ancestralmente siempre se ha relacionado el uso de estos poderes con alguna deidad o poder diabólico, no siendo hasta el siglo XX cuando, además, se intenta profundizar y darle una explicación científica o más esotérica.
Joseph Banks Rhine
Artículo principal: Joseph Banks Rhine
Joseph Banks Rhine (29 de septiembre de 1895 – 20 de febrero de 1980) pionero en el campo de la Parapsicología, representa un antes y un después en el estudio de estas capacidades extrasensoriales.
Realizó en la década de 1930 junto con su mujer en la Universidad de Duke (Carolina del Norte) una serie de experimentos en los que se usaban las Cartas Zener inventadas para realizar pruebas sobre estas posibles capacidades extrasensoriales como la Telepatía1
Experimentos
Los experimentos consistían en barajar un mazo de estas cartas y ser sacadas por un supervisor, el cual seleccionaba una sin que el sujeto del estudio la viera, teniendo este que adivinarla posteriormente.
En las conclusiones de este experimento, según Rhine, la probabilidad de tener algún poder extrasensorial y no deberse el acierto al azar era de 1 entre 1.000.000 no pudiendo deberse el acierto a algo casual.
Posteriores estudios de otros grupos desarrollados en distintos momentos durante los 50 años posteriores disminuyeron la probabilidad del acierto casual a 1 opción entre 14 millones.
No obstante parte de la comunidad científica no acepta los resultados al no poder reproducirse y al tener sospechas de manipulación de los mismos, como es el caso del propio Joseph Banks Rhine, en el que se ve cuestionada la veracidad de sus experimentos por su propia esposa (copartícipe en los experimentos) en el libro escrito por ella en la que declara ser testigo de la manipulación de los datos para falsear los resultados.2
Imagen de las Cartas Zener
Debate sobre la existencia de la percepción extrasensorial
Partidarios de la existencia de la percepción extrasensorial señalan los numerosos estudios científicos que parecen ofrecer resulta en barreras sociológicas más que científicas a la investigación, y en la negación de la financiación de más estudios y desarrollo teórico.[cita requerida]
Dificultad de prueba
La ausencia de resultados positivos y reproducibles, es una razón por la que científicos y materialistas concluyen que la existencia de estos fenómenos no se pueden establecer científicamente por otra cosa que no sean evidencias estadísticamente fuertes de estudios correctamente controlados en laboratorio.
La principal discusión actual sobre la percepción extrasensorial gira en torno a si tales pruebas de laboratorio estadísticamente convincentes se han logrado ya. Algunos disputan la interpretación positiva de los resultados obtenidos en estudios científicos sobre percepción extrasensorial, pues los resultados más convincentes y reproducibles son todos estadísticamente pequeños o moderados.[cita requerida] Los críticos de la percepción extrasensorial arguyen que los sobre percepción extrasensorial, a pesar de lo cual su existencia se considera bien fundada.[cita requerida]
Críticas generales
Las afirmaciones sobre la existencia de la percepción extrasensorial han estado sujetas a repetidas críticas de los que el sujeto no poseía dicha habilidad: después de varios experimentos, el sujeto no mostró habilidad extrasensorial.[cita requerida]
El psicólogo social David Myers afirma que «nunca se ha descubierto un fenómeno extrasensorial reproducible, ni nadie ha producido alguno que sea capaz de demostrar la habilidad psíquica.» Esta posición también es sostenida por varios psicólogos e investigadores incluyendo al ilusionista James Randi.
Percepción extrasensorial
Percepción extrasensorial
Se llama percepción extrasensorial a la supuesta habilidad que permitiría adquirir información por medios diferentes a los sentidos conocidos: gusto, vista, tacto, olfato, oído, equilibriocepción, levitación descontrolada y propiocepción. La percepción extrasensorial se denomina a veces sexto sentido, pues vendría tras los cinco primeros enumerados, que se consideran los cinco sentidos «clásicos».
Cuadro de Jan Steen en el que concurren los sentidos.
Los sentidos son el mecanismo fisiológico de la percepción,1 y permiten percibir lo que está a nuestro alrededor, así como determinados estados internos del organismo. Aunque tradicionalmente se hablaba de cinco sentidos, hoy en día se distinguen más, si bien los investigadores no se ponen totalmente de acuerdo en cuanto a su número y clasificación.
El estudio y clasificación de los sentidos se lleva cabo por muchas ciencias, sobre todo las neurociencias, la psicología cognitiva y la filosofía de la percepción.
Los seres humanos tenemos cinco sentidos tradicionales4 además de otros adicionales:
Los cinco sentidos
Sentido de la vista o de la visión: es la capacidad de detectar las ondas electromagnéticas dentro de la luz visible por el ojo e interpretar por el cerebro la imagen como vista. Existe desacuerdo de si constituye uno, dos o tres sentidos distintos, dado que diversos receptores son responsables de la percepción del color (frecuencia de la luz) y el brillo (energía de la luz). Algunos discuten que la percepción de la profundidad también constituye un sentido, pero se conoce que esto es realmente una función post-sensorial cognitiva derivada de tener visión.
Sentido del gusto o de sabor: es uno de los dos sentidos químicos del cuerpo. Es bien sabido que existen por lo menos cuatro tipos de gustos o receptores en la lengua y por lo tanto, como es de esperar, son los anatomistas los que discuten si estos constituyen cuatro o más sentidos, dado que cada receptor transporta la información a una región ligeramente diferente del cerebro. Los cuatro receptores bien conocidos detectaron el dulce, el salado, el amargo, y el ácido, aunque los receptores para dulce y amargo no se han identificado definitivamente. Un quinto receptor para una sensación llamada umami, fue descrita por primera vez en 1908 y su existencia confirmada en el año 2000. El receptor del umami detecta el aminoácido glutamato, un sabor encontrado comúnmente en carne, y en condimentaciones artificiales tales como glutamato monosódico.
Sentido del oído o de la audición: es el sentido de la percepción de vibraciones del medio que oscilen entre 20 y 20000 Hz. El sonido se puede también detectar como vibraciones conducidas a través del cuerpo por el tacto. Las frecuencias que están fuera del campo citado, más bajas y más altas, solamente se detectan de esta manera.
Sentido del olfato o del olor: es el otro sentido "químico". Es diferente del gusto, en que hay centenares de receptores olfativos, cada uno se une a una molécula de característica particular, según la teoría actual. En el cerebro, el olfato es procesado por el sistema olfativo. Las neuronas olfativas del receptor en la nariz se diferencian de la mayoría de las otras neuronas en que mueren y regeneran sobre una base regular. Hay que destacar que en organismos acuáticos no hay diferencia importante entre el olor y el gusto. Richard Axel y Linda Buck obtuvieron el premio Nobel de 2004 en fisiología y medicina por su trabajo sobre el olfato, publicado primero en un artículo en 1991 que describió la gran familia de cerca de mil genes que codifican los receptores del olor y cómo los receptores se relacionan con el cerebro.
El Sentido del tacto es la percepción de la presión, generalmente en la piel.
Sentidos adicionales
Los sentidos restantes se pueden considerar tipos de tacto o sensación física del cuerpo (somatosensación):
La termorrecepción o sentido del calor es tanto la percepción del calor como de su ausencia (frío), que puede considerarse un paso intermedio de calor. Es también el primer del grupo de sentidos no identificados explícitamente por Aristóteles. Existe otra vez un cierto desacuerdo sobre cuántos sentidos representa este realmente debido a que los termorreceptores de la piel son absolutamente diferentes de los termorreceptores homeostáticos que proporcionan la regulación de la temperatura interna del cuerpo.
La nocicepción o sentido del dolor es la percepción del dolor. Los tres tipos de receptores del dolor son cutáneos (piel), somáticos (articulaciones y huesos) y viscerales (órganos del cuerpo).
La propiocepción o sentido kinestésico es la percepción del conocimiento del cuerpo o de la situación de las diferentes partes de nuestro cuerpo.
La equilibriocepción o sentido del equilibrio es la sensación del equilibrio y se relaciona con las tres cavidades semicirculares que contienen líquido en el oído interno, permitiendo la detección de los tres ejes del espacio; arriba-abajo, izquierda-derecha y adelante-atrás.
En la Universidad de Washington en St Louis, Estados Unidos, estudios muestran que podría descubrirse un "Sentido de alerta" al peligro, ubicado en la corteza cingulada anterior del cerebro. Este mecanismo podría funcionar como un sistema de alerta ante el posible error.56
Sentidos no humanos
Electrorrecepción: es la capacidad de detectar campos eléctricos, muchos peces tienen un sentido de electrorrecepción,7 el cual estaría asociado al sistema de la línea lateral.
Magnetorrecepción: es la capacidad de detectar campos magnéticos. Los primeros animales en los que se descubrió este sentido fueron las palomas mensajeras, posteriormente se descubrió que también lo tenían otras aves,8 algunas tortugas e insectos como las abejas.
Ecolocalización: es la capacidad de orientarse y desplazarse emitiendo sonidos, recibiendo e interpretando el eco recibido como hacen los murciélagos y algunos cetáceos.9 Actualmente, se piensa que los humanos también son capaces de realizarla.[cita requerida]
En la filosofía
Ramon Llull consideró que el sexto sentido es la facultad por la que se conceptualizan y se llaman los seres que son percibidos por todos los demás sentidos. A esta facultad la llamó «afato».
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